EL ARTE DE LA SUPERACIÓN

Las personas somos el único ser del planeta con la capacidad de crear nuestra propia vida. Si bien es cierto que las dificultades pueden llegar a ser el principal enemigo de la felicidad, también lo es el hecho de que nuestra actitud hacia la vida resulta ser el mejor remedio. Son muchos los ejemplos de personas en todo el mundo que han sabido aplicar este precepto a sus vidas. Casos en los que, a pesar de estar condicionados por grandes obstáculos, la actitud positiva hacia la vida ha supuesto la mayor de las superaciones personales:

 

Elizabeth Ann Dame Evelyn Glennie fue la primera compositora y percusionista profesional solista. Hija de un acordeonista miembro de una banda a de folk, creció en un entorno en el que la música constituía un elemento de gran importancia. Sus primeros instrumentos fueron la armónica y el clarinete. Fue a los ocho años cuando su vida comenzó a cambiar: perdió la audición de forma progresiva hasta quedar totalmente sorda con solo doce años. No obstante, su pasión por la música la llevó a estudiar en conservatorios y convertirse en una de las principales referentes en percusión de los últimos diez años. Gracias a esto, actualmente Glennie protagoniza más de 100 conciertos anuales, clases magistrales y actuaciones en escuelas de música. 

 

EL ARTE DE LA SUPERACIÓN II

Thomas Quasthoff es un pianista alemán que sufre una malformación física: nació sin brazos y mide 1’43 metros de altura. Quasthoff comenzó sus estudios musicales a los diez años y fue excluido del Conservatorio con trece años, por lo que decidió tomar lecciones de canto hasta los veinte años. Posteriormente, pasó a trabajar más profundamente el repertorio de ópera. Mientras cursaba sus estudios de Derecho, trabajó como locutor de radio y como cantante de jazz en locales nocturnos. Desde el momento en el que comenzó a ganar sus primeros premios en concursos internacionales (1988), sus conciertos aumentaron ya que posee una voz maravillosa. En 1996, Thomas Quasthoff dejó su trabajo en la radio para empezar una labor pedagógica en la Musikhochschule de Detmold. Aquellos que han podido estar más cerca de él admiran su ingenio, ironía vital, optimismo y energía, a pesar de las dificultades que le han acompañado toda su vida. 

 

EL ARTE DE LA SUPERACIÓN III

Michel Petrucciani fue un pianista y compositor de jazz francés que vivió sufriendo una gravísima enfermedad ósea llamada “osteogénesis imperfecta”, por lo que apenas medía un metro de altura. Sin embargo, desde la infancia se dedicó intensamente al estudio del piano y llegó a convertirse en uno de los pianistas de jazz más reconocidos de todos los tiempos. Contaba con una extraordinaria técnica cuyo estilo se encontraba entre el intimismo y el romanticismo,  propio de la escuela de Bill Evans, a quien admiraba apasionadamente. La principal característica de la técnica de Petrucciani era el ritmo, potente e independientemente polirrítmico con las manos. Estudió piano clásico desde la infancia debido a la influencia musical que existía en su familia y a los doce años actuó por primera vez en compañía de su padre y de su hermano. Al comienzo de su carrera, debido a su enfermedad, su padre y hermanos ocasionalmente tenían que cargarlo en brazos ya que le resultaba imposible caminar por sí solo. No obstante, admitió que su enfermedad también le generó ciertas ventajas para su carrera ya que su dificultad física le impedía distraerse en deportes y otras actividades. Falleció el 6 de enero de 1999, a los 36 años, a causa de una afección pulmonar producto de su enfermedad ósea, dejando un vacío dificilísimo de cubrir en el jazz europeo, y en el francés en particular.

 

Todos ellos han sido capaces de lograr importantes metas en sus vidas que, aunque dificultosas, les han permitido alcanzar la felicidad y aportar al mundo grandes maravillas. Todos ellos son para mí un ejemplo a seguir. 

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